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viernes, 17 de octubre de 2014

Paso Sella, Dolomitas

Estoy en Passo Sella, en Dolomitas, Italia. El viaje de vuelo libre está por terminar, tal vez pasemos por Austria de regreso hacia España... es lo de menos, suficientes países hemos visitado ya.

Los paisajes son increíbles, pero como siempre, en el fondo es la misma cosa en todos lados. Diferentes personas, idiomas, climas, etc., la mente se retuerce un poco, pero compartir con otros 6 el viaje en un pequeño espacio como es la auto caravana eso sí fue todo un reto; la convivencia, los olores, costumbres, la lucha de egos, vivir bajo mínimos, una buena experiencia al fin y al cabo.

Me doy cuenta en este viaje que mis directrices básicas siguen siendo las mismas... Yo soy como el río, por el que todo fluye, nada sabe, nada quiere, mas todo lo intuye. 

Tengo unos libros a mi lado (El mapa y el territorio de Houellebecq e Historias de vértigo de Julien Green), una cerveza barata, un trozo de queso gouda, el radio a la escucha para saber si todos despegan y poder bajar al pueblo el cacharro este, mi iPhone y este Ipad donde ahora escribo. 

No creo necesitar mucho más, mi portabilidad, como diría Vila-Matas, cada vez es más absoluta.

Viendo en Facebook las fotos que he publicado del viaje, me preguntaba mi abuela Cuca que si no siento la presencia de un hermoso Dios creador o algo por el estilo. 

La verdad no lo sé, ya no pienso demasiado y eso es una gran ventaja, pero si algo tuviera que pensar seguiría remitiéndome como siempre a Pessoa: Yo no creo en Dios, porque nunca lo he visto... pero si Dios es la nieve que cubre la cima de estas magníficas montañas de roca maciza, las nubes y los ríos de agua cristalina, entonces sí creo en él, y mi vida entera es una oración y voy con él a todas horas. 

¿Y para qué llamarlo Dios entonces? Si él quiere que lo conozca como flores, luz de luna y paisajes hermosos. 

Hablando en términos de Castaneda, cada día que pasa me siento más fuerte, más sólido, más animal... En algún momento mi cabeza dio un giro espeluznante y me convertí, casi sin darme cuenta, en un auténtico guerrero. No temo ya a la muerte ni a la incertidumbre... soy un viajero del infinito y mi único objetivo, como el de cualquier otro guerrero que se precie de serlo, es la libertad total.

Aprendí a buscar mis propios tiranos, algunas veces en los libros y otras en la vida... Voy perdiendo la forma humana, puedo ser esclavo o jefe, ya no me importa, la meta es aprender, viajar, conocer, fortalecerse, obtener habilidades de supervivencia, ser autónomo y eficiente al máximo, pensar y actuar de manera sistemática, pero al mismo tiempo impredecible para los demás... Como en un juego de poker.

La vida es demasiado compleja y demasiado simple al mismo tiempo. La dualidad, la multiplicidad, están en todo. 


martes, 16 de septiembre de 2014

En Suiza...

Algunas madres voladoras de a deveras...

jueves, 19 de junio de 2014

Día de mulas...

En Cuévano y Pedrones, las cosas siguen igual que en tiempos de Ibargüengoitia.

Los leoneses todavía confunden lo grandioso con lo grandote y los cuevanenses aún se consuelan de sus miserias sintiéndose la Atenas de por aquí.

Si se mira bien, las cosas no tienen por qué cambiar. Los gringos siguen haciendo guerras, los chinos pirateándose todos los artículos imaginables y los mexicanos, pues bueno, ahí estamos. Tal vez seamos la raza que más entiende sobre la faz de la Tierra esta insignificancia nuestra tan implícita, tan absoluta y demoledora. Da lo mismo que se haga esto o aquello.

En algún tiempo fuimos guerreros, dominantes, amos del continente... todos han tenido su momento, ¿y de qué ha servido? Ayer España entregó su corona de campeón en el mundial de la peor manera imaginable, perdiendo de forma estrepitosa sus dos primeros encuentros en el mundial de Brasil. Casualmente ayer también abdicó el Rey Juan Carlos en favor de su hijo Felipe... minucias, coincidencias, naderías.

Hablando en términos donjuanistas -pero del Don Juan de Castaneda, por supuesto-, perder la importancia personal es lo mejor que nos puede suceder a los humanos. Yo he vivido en carne propia el desgaste impresionante que representa el creerse importante y no lo extraño en absoluto. Es cierto que el ego consume la mayor parte de nuestra energía y no nos deja nada disponible para lo que en verdad importa.

Acallar esa vocecita interior, tranquilizarla, domarla... eso que yo llamaba "el yo masturbado", y Castaneda en sus libros denomina "diálogo interior", parar el diálogo interno, dejar de bombardearnos incansablemente con diez mil pendejadas todo el tiempo... chaquetas mentales, dirían algunos; parar esa estupidez sin límites, bien podría ser uno de los objetivos primordiales en la vida de todo hombre, y pocos pueden preciarse de haber alcanzado semejante logro monumental.

Entonces puede uno comenzar a aprender, a escuchar el mundo que nos rodea ya sin tanto revoloteo en la cabeza. Podemos también empezar a reunir poder personal, la expresión de nuestra mirada cambia, nuestros actos se vuelven más fluidos, casi como por arte de magia los acontecimientos de la vida cotidiana se acomodan, y no por esto quiere decir que todo salga bien, al contrario, hay muchos obstáculos en el camino pero nuestra reacción es diferente, ya lo tomamos todo como un reto, como aprendizaje, desafío de conocimiento y temple ante la adversidad, contrario a las reacciones de frustración y derrotismo habituales.

Incluso los sueños cambian, toda la percepción se incrementa. Es posible, literalmente, ver lo que otros no ven. Ya no importa mucho morir o vivir, aprendemos a movernos de manera fluida hasta en los sueños, nos desplazamos con libertad absoluta a sitios inimaginables y ahí seguimos aprendiendo, surgen maestros de la nada, guías, señales; no es necesario interpretar nada, solamente confiar en nuestro poder personal, lo que don Juan y su grupo llamaban "impecabilidad".

Ser un guerrero impecable, que ha perdido su importancia personal y ha logrado acallar esa molesta vocecilla interior, es lo mejor que nos puede suceder a los humanos. En vez de ponerse a discutir si los libros de Castaneda son ficción o realidad, lo cual resulta irrelevante, los mexicanos deberíamos esforzarnos por recuperar esa identidad prehispánica de guerreros impecables, de brujos, hombres de conocimiento.

A mis casi 34 años, es lo mejor que ha podido ocurrirme en la vida. Complementado por mis otras experiencias en actividades de riesgo como el vuelo, negocios, poker, inversión, etc., la filosofía de Castaneda me ha otorgado la calma que necesitaba, el sosiego que nunca logró encontrar Pessoa (tal vez simplemente le faltaron unos pocos años de vida).

jueves, 31 de octubre de 2013

Norman

El martes fui con Norman, el gringo músico de la UG que vuela (¿o volaba?) parapente, a las montañas que están por detrás de La Bufa, hacia la mina del Cubo y la comunidad de La Rosa, El Nayal, etc.

Me había pedido que lo acompañara para buscar un despegue con orientación este para la época de lluvias, caminamos durante varias horas en esas montañas enigmáticas, conocimos lugares muy bonitos, platicamos y hubo también algunos acontecimientos raros, como suele pasar cuando uno deambula en las montañas cuevanenses.

Justo me contaba que la señal que tuvo para regresar a México fue una mariposa monarca cuando apareció repentinamente una de ellas revoloteando a nuestro alrededor por un buen rato. Después hubo una formación de nubes muy extraña por encima de nuestras cabezas, estábamos prácticamente en la base de la nube, en la punta de una loma alta de la zona. A ambos nos parecían muy extrañas las formaciones tipo onda de las nubes altas, típicas de la entrada de frentes fríos.

El paseo terminó, le mostré el simulador de planeadores en el ipad y le presté un libro que había estado esperando por él justamente: Las enseñanzas de Don Juan en inglés. Lo conseguí hace tiempo en $10 en una feria del libro de las que tantas hay en Guanajuato.

Me comentó que el miércoles (ayer) iba a ir a volar al Cubilete con Juan José, un nuevo piloto de Irapuato. Le dije que tal vez yo los acompañaba, pero no pude ir. Sin embargo Ernesto, el que me compró el paramotor, sí fue con ellos. No conocía a Norman pero sí a Juan José del reciente evento en El Salto. Yo pensé que no habían ido porque ya no me avisaron nada, pero en la tarde me habló Ernesto para avisarme que Norman había tenido un accidente y lo habían trasladado en helicóptero al hospital Aranda de la Parra en León.

Ahorita está en cirugía, se lastimó bastante algunas vértebras, en 5 días lo vuelven a operar. Esperemos que todo salga bien, de nuevo las tragedias y coincidencias macabras de vuelo. Creo que desde que lo llevé a las colinitas de Los Infantes, cuando apenas estaba aprendiendo a volar, no compartía mucho tiempo con Norman, y justo un día antes de su accidente... coincidencias muy extrañas siempre.

Tampoco voy nunca a visitar a nadie al Aranda de la Parra, y ayer también estaba ahí internada mi tía Eva de Valle de Santiago, la operaron porque se cayó y se fracturó la cadera. Aproveché el viaje para visita doble, también más tarde yo creo que regresaré a visitar a Norman, es posible que vaya Mario... la banda de voladores de León también fue... dice Mafer que nuestras reuniones son en hospitales, velorios y demás... es cierto, una bola de enfermos.

Coincidencias y más coincidencias todo el tiempo, leo sobre jaguares y aparecen en la televisión programas de jaguares, guiños del espíritu tal vez, ¿pero a qué me lleva todo eso? Es casi como interpretar los sueños, o peor aún...

lunes, 21 de octubre de 2013

El doble

La cuestión del doble en la literatura es muy común, empezando por el libro de Dostoyevski, El Doble, o con Herman Hesse y su Lobo Estepario que nos lleva después hacia la multiplicidad de yoes al estilo Pessoa... y por supuesto Carlos Castaneda y las enseñanzas de don Juan y don Genaro, donde los más grandes prodigios de la brujería se ejecutan precisamente por ese doble, una especie de piloto oculto en nuestro interior que, cuando nosotros, el copiloto, la caga muy feo, sale al quite y nos libra del peligro.

He vivido esto en carne propia ya en varias ocasiones, con el helizazo y tantos otros percances de vuelo, pero también fuera del ambiente de vuelo (o no tanto) como con el cuate de San Pancho.

lunes, 10 de junio de 2013

Más muerte en aviación..

Otra vez lo mismo, una nueva tragedia de aviación me hace volver a escribir un poco. Juani Torres Landa acaba de fallecer en la semana en un accidente de helicóptero en SLP. El mismo día también murió en otro accidente aéreo su sobrino Javier Arena, ex-vecino de hangar del Bonanza en Lagos.

Con Juani acabábamos de estar con él en la Huasteca precisamente para entrenarnos en la volada del Sinus de Fabián (también recientemente fallecido) con Hans, el de Teques. Era una figura pública muy importante... político, empresario, etc., otra muerte trágica en el medio.

A Javier Arena solamente lo conocí de vista, no traté mucho con él... fallecieron él y su esposa, pero sobrevivió una bebita de 5 meses que llevaba en brazos su mujer.

Durante la capacitación en la Huasteca, en la pista de Covadonga, un día de prácticas rozamos unas ramas volando con Hans... no pasó nada afortunadamente pero pudo pasar. Hace dos semanas, volando en el Bonanza con Javier, iba Sofía de pasajera en la parte de atrás y después del despegue se abrió la puerta de mi lado (copiloto); se escuchó mucho ruido, Sofía se espantó bastante... así empezó la desgracia de otros que hace poco se mataron también en un Bonanza en BJX. Afortunadamente tampoco pasó nada y pudimos regresar al aeropuerto sin problemas.

En fin, las balas me pasan muy cerca, supongo que es cuestión de tiempo para que alguna de ellas me pegue finalmente. Así son las cosas cuando eres un soldado en la guerra.

No tengo miedo de morir, sin embargo tampoco estoy buscando la muerte. Como dicen por ahí, cuando te toca ni aunque te quites, y si no aunque te pongas.

Mi temperamento ha cambiado, me he vuelto mucho más frío, insensible tal vez si se quiere ver así. Tengo una hija pequeña por quien luchar y seguir vivo el mayor tiempo posible, al menos hasta que crezca. Pero también tengo muchas ideas de negocio, proyectos y demás, y todo eso conlleva un riesgo inminente, riesgo que estoy dispuesto a correr porque no tiene ningún sentido vivir con miedo.

Trataré de llegar lo más lejos que pueda aplicando los conocimientos y experiencia que he adquirido durante estos años, voy a seguir volando sin duda, haciendo negocios, operando en el Forex, escribiendo aunque sea muy ocasionalmente... y listo, que sea lo que el Universo, Dios o lo que sea quiera para mí.

sábado, 29 de mayo de 2010

Rehilete

Desde hace mucho tiempo había un rehilete multicolor con forma de girasol abandonado en el jardín de la casa. Lo clavamos en el rincón más apartado, en el sitio que antes ocupaba alguna planta que ya se secó. El peor lugar para un rehilete.. jamás recibía el viento necesario para girar aunque fuera un poco. Finalmente hoy lo redescubrió Sofía, mi hija de tres años; me estiré lo más que pude para colocarlo en la cima de la barda trasera de la casa, justo en la cara que da al monte, en medio de una de las botellas de vidrio que sirven como protección del inmueble, donde siempre está soplando el viento por el efecto de ladera que se forma en la cañada del Cerro del Hormiguero; de inmediato comenzó a girar de lo lindo el rehilete, como si nunca hubiera estado inactivo.


De sobra está decir que mi hija se encontraba fascinada; lo observamos durante varios minutos cambiar de posición e intensidad de giro, dependiendo por completo del viento y sus caprichos. También el gran árbol que se encuentra detrás de la casa de al lado y las golondrinas se regocijaban con el dios Eolo; además vimos pasar las nubes que derivaban desde el oeste y la estela de un avión comercial que seguramente sobrevolaba a varios miles de pies de altura. Todo esto me lo iba señalando mi hija, y yo lo veía con interés, pero mi mente, como es común en estos días, meses o años, ya se encontraba a años luz de distancia.


Ese simple detonante del rehilete girando, su armonioso sonido y las infinitas combinaciones de colores y ritmos que formaba al paso del viento, fueron suficientes para traer a colación todo el micro universo personal que me atormenta (¿o extasía?) en los últimos tiempos. Mi cabeza es un torbellino incluso peor que el que solía ser hace algunos años. Desde que entré a las cuestiones bursátiles como trader activo mi mente no descansa un solo segundo, ni siquiera cuando duermo. Todo el tiempo estoy pensando en gráficas, índices de precios, noticias, reportes financieros y demás chingaderas por el estilo. Me encuentro absorto por completo en una especie de “Matrix” personal que me he construido casi sin quererlo, sin darme cuenta siquiera del pedote en el que me estaba metiendo.


Hoy es domingo 30 de mayo de 2010, me asomo a la ventana que da hacia el Cubilete y veo algunos puntos que sobrevuelan las antenas de Cristo Rey. Son mis antiguos compañeros de vuelo libre, ayer me encontré a algunos de ellos en un concierto de jazz que hubo en el bar Corcho de Baco y me invitaron a la voladera.. incluso uno de ellos toca la tuba en el grupo de jazz del lugar; es un gringo divorciado que anda calientísimo con el vuelo en parapente, justo como andaba yo hace algunos años. Yo ya me he retirado del vuelo libre, actividad apasionante pero demasiado riesgosa (ya han muerto demasiados amigos cercanos); ahora estoy regresando a los ultraligeros, el paramotor y los aviones, donde me siento más cómodo y el riesgo, aunque siempre está ahí presente, resulta mucho más controlable. En fin, la cuestión es que ni siquiera el vuelo me llama tanto ya como los mercados financieros. No fui a la volada por estar pendiente a la apertura de los mercados asiáticos (en el horario local -centro de México- abren a las 5:00 p.m.); mi nuevo éxtasis se llama divisas, Forex, metales, commodities, bolsas, opciones.. mercados, vamos. Esa es mi nueva pasión. Mi más reciente adquisición en el portafolio de riesgos personal. La ventaja más notoria respecto al vuelo es que aquí sólo puedo perder dinero, y en el vuelo además de dinero va la vida de por medio. Pero fuera de eso las similitudes son muchas.. en ambas áreas se trata básicamente de una lucha incesante contra los elementos (el clima y la meteorología en el vuelo, y la volatilidad extrema de los mercados financieros actuales en el Forex), contra uno mismo y contra el efecto grupo o de competencia; las dos actividades son multidisciplinarias, involucran aspectos como psicología, filosofía, matemáticas, física, aerodinámica, estadística, probabilidad, etc. En pocas palabras, bien podríamos decir que en estas dos cosas se resumen los más grandes anhelos del ser humano a lo largo de la historia; volar, ser millonario, tener libertad y poder absolutos, sobrevolar el mundo. Ahora que si le añadimos otra de mis aficiones, la literatura, el arte, que pretende por sobre todas las cosas la inmortalidad, la vida después de la vida, seguramente he de ser la persona más ególatra y ambiciosa que ha pisado este planeta.


De sobra está decir que todo eso me ha llevado a ser un perfecto ermitaño, aislado casi por completo del mundo. Ya nada me satisface, todo me molesta, cualquier cosa resulta insuficiente. E inevitablemente he llegado de nuevo a la imbecilidad primitiva, al principio donde todo comenzó. Me he convertido en una especie de autista, de niño salvaje, de bestia incontrolable.. pero soy muchas cosas, soy muchos; me aqueja el mal de Pessoa, mis heterónimos me agobian sin cesar, tiran de mí (como siempre han hecho) en direcciones contrarias, caóticas, impredecibles. Soy un auténtico volcán a punto de estallar, para usar un lenguaje conocido, manteniéndome sobre la tierra y al menos hablar en palabras de otro loco, Nietzche. El Yo Más-Turbado nunca se calla, jamás apaga su chillido de mono en celo.


Tengo una familia, tengo a mi esposa y a mi hija, a mis padres y a mis hermanos.. pero yo estoy a años luz de distancia, sin posibilidad de retorno a la vista. Lo he perdido todo, el disco duro que contenía mis fotos, mis escritos, mis recuerdos, mis proyectos, se chingó irremediablemente. Eso, aunado al rehilete insignificante, me han dejado en un estado aún más perturbado que de costumbre. A mi abuelo acaba de darle un infarto cerebral en esta semana, mis perros se fueron hace tiempo y Dana, la gata que teníamos, ya no volvió; seguramente las jaurías de perros de La Bufa la mataron. Me he ido quedando solo. A lo mejor es cierto lo que dice Rostand, “ser adulto es estar solo”. Y tal vez también sea cierta otra de sus frases, “el verdadero trabajo consiste en saber esperar”. Yo espero, estoy agazapado, como un cocodrilo o un tigre que acechan a su presa camuflados; siento la fuerza en mí, los instintos para atacar.. pero en el fondo soy un animal domesticado, que no necesita de cazar para poder comer; y sin embargo todavía añoro el dulce olor de la sangre fresca y los gemidos de la presa a punto de exhalar el último aliento entre tus garras. Soy un humano, sí, pero antes que eso soy un animal, y antes que eso soy “algo”, cualquier cosa.. algo que se retuerce, que existe, que disfruta y que sufre, que vive y que sueña.. una partícula de nada flotando en el universo, que se desvanecerá como todo lo demás en medio de más y más nada, que pasará sin dejar huella.


Hace mucho tiempo que no escribía nada, este es mi primer texto en años. Me he convertido en una máquina de matar (o al menos eso pretendo), la sensibilidad y la pasión se fueron al carajo y me vale madre, no las extraño en absoluto. Estoy mejor así, pero algo me falta, siempre algo falta. Cuando era más joven tal vez pude refugiarme en pendejadas como el alcohol, las drogas o mujeres.. pero eso son niñerías, mamadas idiotas de pubertos ociosos. ¿Ahora que me queda? Ni siquiera el vuelo, solamente los mercados financieros son lo suficientemente retadores como para estimularme un poco. Estoy descontento con todo y con todos, pero al mismo tiempo en paz con el universo, con la vida y conmigo mismo. No deseo ya nada, el dinero que gano no tengo en qué gastármelo. Los viajes me aburrieron hace tiempo y cualquier tipo de juguete caro como autos de lujo, pantallas de plasma, refrigeradores gigantes y demás, me dan una hueva espantosa. ¿Qué hacer en un mundo que ofrece tanto y tan poco? Solamente deambular, vagar por las calles a la espera de alguna sorpresa, un libro raro tal vez, alguna herramienta desconocida, no sé. Vagar como siempre ha hecho el hombre y todos los seres del planeta, esperando a la muerte y mientras tanto buscándonos pasatiempos, maneras de complicarnos la existencia, problemas para resolver y así al menos sentirnos un poco útiles en medio de esta marejada de ociosidad y tedio.


Sé que puedo sonar como la persona más oscura y pesimista sobre la faz de la Tierra, pero nada más alejado de la realidad. Soy un ser libre de ataduras, que nada quiere y nada espera ya. Eso me angustia, pero también me hace sentir bien, me permite disfrutar de nuevo las pequeñas cosas, ser otra vez un animal, extasiarme con las nubes y la hierba, abrazar a mi hija, hacer un viaje con la familia, contemplar el mundo desde las alturas, descifrar los códigos secretos de los grandes inversionistas.. lo mismo da.


Voy a publicar este texto como entrada en un blog que abrí hace tiempo, así al menos, aunque a los discos duros se los vuelva a cargar la chingada, quedará una chispa fugaz de cómo me sentía en este 30 de mayo de 2010, a un año justamente del último texto publicado. Espero recordar las contraseñas, porque hasta de eso me he retirado por completo. No más Messenger, nada de Facebook ni Twitter ni nada de esas puterías.. ya no tengo de qué platicar con casi nadie y hasta que me marquen al teléfono celular me molesta bastante. He abandonado mis proyectos de novelas, de rutas de vuelo.. lo único que ronda mi cabeza por estos días son las gráficas, textos y reportes financieros.


El rehilete sigue girando sin parar, los colores cambian, la luz del sol se apaga detrás del Cerro del Cubilete y un esplendor naranja lo abarca todo por un instante.


No cabe duda: la vida es maravillosa.

sábado, 7 de febrero de 2009

El cuervo en La Bufa

He sobrevolado el mundo desde siempre, he sido todo, pterodáctilo y mosquito, águila y luciérnaga. Continúo maravillado por tanta belleza, aunque al mismo tiempo estoy fastidiado ya de todo. No espero nada, no anhelo nada, tan sólo vuelo y observo, planeo sobre las montañas y los valles, me divierto haciendo algunas piruetas para matar el tiempo. ¿Qué otra cosa podría hacer? Floto suavemente desde la nada hacia la nada, siempre al borde del abismo y la explosión de euforia… simultáneamente, como si una de mis alas quisiera volar al norte y la otra al sur. Veo humos a lo lejos, no sé si producto de bombas, fábricas o simples incendios naturales, poco importa. He amado y he degustado cada trozo de animal putrefacto; en palabras de un gran poeta, confieso que he vivido. Pero es tarde ya, oscurece en la noche de los tiempos, y mis alas están cansadas… cansadas y ansiosas de seguir volando, extenuado y rejuvenecido al mismo tiempo. Escucho música a lo lejos, melodías que tranquilizan y perturban mientras continúo flotando sobre el mundo. El anhelo de infinito, la atracción por el vacío… inundan mi cabeza y se diluyen a través de cada resquicio de mi ser; en cada pluma y en cada pensamiento, la contradicción, el todo, me fulmina, me asfixia. ¡Pero que bella puesta de sol allá en el Cubilete!

domingo, 9 de noviembre de 2008

Diferentes épocas

Extraño la época en que leer libros y escuchar música me provocaba grandes sensaciones. Ahora que he llegado a una etapa más tranquila y madura de la vida me cuesta mucho más trabajo encontrar eso que antes descubría en los grandes literatos, una pintura o una melodía. Hoy que tengo un espacio para escribir en la prensa no sé qué decir. Sin embargo hay otras cosas aún mejores, como el vuelo, Sofía y Mafer, los viajes, nuevos proyectos.

El hombre solitario

Hay que temer al hombre solitario, inconforme.. en él nunca se apaga el volcán, el anhelo de destrozar al mundo con el puño. Una mujer nos hace felices, nos cuida, nos apacigua, nos exprime.. y yo sinceramente prefiero esta calma al eterno absurdo de la angustia soltera. No es temor, al contrario, es conocimiento.. llegué a los bordes de mis abismos personales, contemplé el vacío hasta saciarme, y regresé al mundo de los vivos.. en donde se trabaja, se vive, se sufre.. como cualquier otro animal sobre la tierra, sin el peso terrible del intelecto palpitando incesantemente. Ahora casi no escribo ni leo, pero vuelo y tengo una hija hermosa, una esposa envidiable y en términos generales una vida que hasta el millonario más poderoso quisiera tener; porque soy libre, porque estoy en el eterno punto medio que siempre busqué, porque existo y tengo mi universo personal en equilibrio sin tensiones excesivas.. soy un odioso burgués, por supuesto, feliz y pagado de sí mismo. La peor estrella literaria imaginable.. sin drogas ni grandes aventuras o penas que contar. Y lo mejor del caso es que ahora, en verdad, me importa un carajo.

sábado, 29 de marzo de 2008

Saint-Exupéry

Acabo de leer un artículo sobre este excelente escritor y aviador francés, uno de mis favoritos sin duda. Descargué el libro en el que trabajaba mientras murió, Ciudadela, y a pesar de lo buenos que me parecieron El Principito, Vuelo Nocturno, Piloto de Guerra o Correo del Sur, coincido en la descripción de Ciudadela como su mejor realización a pesar de ser la menos conocida de todas sus obras.

Se nota la madurez del escritor en sus palabras desde el comienzo, toda esa ebullición de vida que produce esta mezcla tan peculiar de vuelo y literatura que, al igual que otros pocos como Richard Bach o Norman Mailer, han sabido conjugar a la perfección, imprimiéndole un toque de fuerza a la escritura, alejándose del estereotipo patético del intelectual pasivo tipo Borges o casi cualquier otro.

Ambos, vuelo y literatura, son bichos raros que se incrustan en el fondo de tu ser.. virus incurables una vez que se contraen; ¿hace falta decir que combinados son dinamita pura?

miércoles, 19 de marzo de 2008

Saber o no saber..

No escribo, no leo, no veo películas ni escucho música.. no quiero nada ya (salvo artefactos voladores); pero los negocios crecen.. vuelo, juego ajedrez, divago, paseo. La vida es buena y no se puede escribir sino cuando se es infeliz.. aunque de esto tampoco estoy muy seguro. Hoy vino a imprimir unas fotos una gringa cincuentona que dice que de joven ella creía que con el paso del tiempo iba a saber más, pero resultó todo lo contrario; lo único que se incrementa conforme avanzamos en la vida son las preguntas y las dudas.. la memoria desaparece, las certezas y convicciones se pierden, pero ¿qué importa?

sábado, 11 de agosto de 2007

el pulso del universo

El manejo de la energía es, en cualquiera de sus muy diversas vertientes, apasionante. Ya sea dominando las fuerzas aerodinámicas en vuelo, a través del agua o por medio de electricidad, todo el tiempo nos encontramos almacenando y disipando energía, manteniendo el pulso del universo incesantemente.